dimarts, 27 de gener de 2009

El juez Minos




Así bajé del círculo primero
al segundo que menos lugar ciñe,
y tanto más dolor, que al llanto mueve.

Allí el horrible Minos rechinaba.
A la entrada examina los pecados;
juzga y ordena según se relíe.

Digo que cuando una alma mal nacida
llega delante, todo lo confiesa;
y aquel conocedor de los pecados

ve el lugar del infierno que merece;
tantas veces se ciñe la cola,
cuantos grados él quiere que sea echada.

Siempre delante de él se encuentran muchos;
van esperando cada uno su juicio,
hablan y escuchan, después las arrojan. (...)

Ahora comienzan las dolientes notas
a hacérseme sentir, y llego entonces
allí donde un gran llanto me golpea. (...)

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