dimarts, 27 de gener de 2009

Caronte el barquero



Y él repuso: “La cosa he de contarte
cuando hayamos parado nuestros pasos
en la ribera triste de Aqueronte.”

Con los ojos ya bajos de vergüenza temiendo molestarle con preguntas
deje de hablar hasta llegar al río.

Y he aquí que viene un bote hacia nosotros
un viejo cano de cabello antiguo,
gritando: “Ay de vosotras, almas pravas!

No esperéis nunca contemplar el cielo;
vengo a llevaros hasta la otra orilla,
a la eterna tiniebla, al hielo, al fuego.

Y tú que aquí te encuentras, alma viva,
aparta de éstos otros ya difuntos.”
Pero viendo que no me marchaba,

Y el guía a él: “Caronte, no te irrites:
así se quiere allí donde se puede
lo que se quiere, y más no me preguntes.”(...)

Carón, demonio, con ojos de fuego,
llamándolos a todos recogía;
da con el remo si alguno se atrasa.(...)

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